Resumen:
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) constituye una de las psicopatologías más complejas y desafiantes en el ámbito clínico, caracterizada por inestabilidad emocional, impulsividad, relaciones interpersonales caóticas y conductas autodestructivas. Ante su elevada prevalencia, comorbilidad y riesgo suicida, se ha intensificado la búsqueda de tratamientos empíricamente validados. En este contexto, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), especialmente en sus modalidades de segunda y tercera generación (como la Terapia Dialéctico- Conductual), ha emergido como un enfoque prometedor. Esta revisión sistemática tiene como objetivo analizar la evidencia científica publicada entre 2015 y 2025 sobre la eficacia de la TCC en el tratamiento del TLP en población adulta. La metodología se guio por los lineamientos PRISMA. Se realizó una búsqueda sistemática en las bases de datos Scopus, EBSCO, Google Scholar, PubMed y Web of Science, utilizando una cadena de búsqueda compuesta por términos relacionados con “terapia cognitivo-conductual”, “terapia dialéctico-conductual” y “trastorno límite de la personalidad”. Se aplicaron criterios de inclusión rigurosos: estudios en adultos con diagnóstico de TLP, intervenciones basadas en TCC, diseño empírico (ensayos controlados, cuasiexperimentales, observacionales y estudios de caso con evaluación pre-post) y publicación en español o inglés entre 2015 y julio de 2025. Tras un proceso de cribado en cuatro fases (identificación, cribado, elegibilidad e inclusión), se seleccionaron 53 documentos para el análisis. Los resultados se organizaron en cinco sub-ejes temáticos. Primero, se identificó que la DBT es la modalidad de TCC más investigada, aunque también se hallaron intervenciones integradoras y protocolos breves de TCC clásica. Segundo, la TCC demostró eficacia consistente en la reducción de la sintomatología nuclear del TLP, incluyendo autolesiones, ideación suicida, desregulación emocional e impulsividad. Tercero, se evidenció un impacto positivo en la funcionalidad global y la calidad de vida, con disminución significativa en hospitalizaciones y uso de servicios de emergencia. Cuarto, la eficacia se mantuvo en presencia de comorbilidades frecuentes (como trastornos por uso de sustancias o depresión) y en diversos contextos culturales, incluyendo estudios en Latinoamérica. Quinto, los mecanismos de cambio más relevantes fueron la adquisición de habilidades de mindfulness, regulación emocional, tolerancia al malestar y expresión asertiva de la ira. En conclusión, la evidencia disponible entre 2015 y 2025 respalda sólidamente la eficacia de la TCC (particularmente la DBT) en el tratamiento del TLP en adultos. Los hallazgos subrayan no solo la reducción de síntomas agudos, sino también mejoras sostenidas en el funcionamiento psicosocial y la calidad de vida. No obstante, persisten brechas en la investigación sobre la TCC de segunda generación y en la representación de poblaciones no anglosajonas. Estos resultados refuerzan la necesidad de implementar tratamientos basados en evidencia, adaptar protocolos a contextos diversos y continuar investigando los mecanismos específicos que subyacen a la eficacia terapéutica.