Resumen:
Diversas investigaciones han demostrado que el pensamiento creativo en la infancia no es una cualidad exclusiva, sino una capacidad universal que puede ser estimulada desde edades tempranas, estudios internacionales, nacionales y locales destacan que la creatividad se potencia mediante contextos educativos flexibles, el acompañamiento familiar y metodologías que valoran la exploración libre, coinciden en que la creatividad florece cuando los entornos permiten al niño expresarse, jugar, cuestionar y construir significado. Sin embargo, la escolarización tradicional y las prácticas pedagógicas rutinarias pueden limitar esta capacidad, condicionando al niño a respuestas esperadas que inhiben su pensamiento divergente en este sentido, fomentar la creatividad desde una perspectiva integral, que abarque lo emocional, cognitivo y social, se convierte en una necesidad para el desarrollo pleno del individuo y para responder a los desafíos contemporáneos desde la innovación educativa y humana.