Resumen:
La ética y la responsabilidad social no se agotan en códigos ni protocolos. Se abren como una promesa que no se deja clausurar. Este libro Pensamiento ético y responsabilidad social, aportes desde la academia y la investigación no fija un contenido cerrado. Deja una huella que invita a leer de otro modo, como quien reconoce que toda decisión responsable nace en el umbral de lo indecidible y se orienta por el llamado del otro que no cesa de venir.
Llamamos ética a esa inquietud que no descansa. No coincide del todo con el derecho positivo ni con los indicadores de impacto. La justicia desborda la norma y la desestabiliza para que no se vuelva coartada. En estas páginas la investigación aparece como hospitalidad, apertura a voces y memorias que interpelan. Lo que aquí se sistematiza no clausura, difiere. Lo que se mide no reduce, acompaña. Lo que se concluye permanece en obra, atento a lo que falta y a quien falta.
Desde el Departamento de Humanidades y el Área de Proyección Social afirmamos una formación que piensa con los territorios y no solo sobre ellos. La universidad aprende cuando escucha la diferencia y la deja trabajar en la propia escritura. Por eso cada experiencia recogida aquí se entiende como un ejercicio de responsabilidad que responde y se sabe siempre insuficiente. No hay último punto en el cuidado de la dignidad humana. Hay una práctica atenta al detalle, a la singularidad, a la interrupción que obliga a revisar métodos y presupuestos.
La proyección social y la extensión no equivalen a llevar soluciones ya dichas. Se viven como conversación y como cuidado, una escena de hospitalidad donde la academia se deja transformar por lo que encuentra. Ese movimiento produce conocimiento y, a la vez, lo des-centra. Cuando la comunidad toma la palabra, la universidad recuerda su vocación de servicio y renueva su promesa, no repetir lo mismo, hacer justicia a lo que insiste en ser oído.
A quienes escriben y a quienes leen, a las comunidades y aliadas que sostienen estos procesos, nuestro agradecimiento. Que estas memorias actúen como una invitación permanente a pensar, a distinguir sin separar, a decidir con prudencia allí donde no hay garantías. Si la lectura despierta el deseo de una responsabilidad más amplia y más concreta, si provoca nuevas alianzas y preguntas, el libro habrá cumplido su tarea, que es también una tarea por venir.