Resumen:
La energía solar fotovoltaica se ha consolidado como una de las principales fuentes de energía renovable a nivel mundial, gracias a su bajo impacto ambiental, su facilidad de implementación y la significativa reducción de los costos de instalación registrada durante la última década, cercana al 50 % desde el año 2010 [1]. Estas características la convierten en una alternativa estratégica para satisfacer la creciente demanda global de electricidad y avanzar hacia sistemas energéticos más sostenibles. En este contexto, se proyecta que la energía solar tendrá una participación cada vez mayor en el mix energético mundial, lo que ha impulsado tanto su expansión en el mercado como el creciente interés científico en su estudio. El aumento en la demanda de energía limpia ha posicionado a la energía solar como una solución clave para mitigar el impacto del cambio climático.