Resumen:
Las habilidades comunicativas no constituyen únicamente un conjunto de destrezas lingüísticas aisladas, sino que representan la realidad cultural y social de cada persona. En la primera infancia, por ejemplo, el niño se edifica como ser social, internaliza las normas de su entorno y asume una posición activa dentro de la comunidad. La presente investigación analizó los efectos de las relaciones familiares en las habilidades comunicativas de los niños de 5 a 6 años. Por lo anterior, desde una perspectiva sistémica y sociocultural, el desarrollo del lenguaje constituye un elemento relacional y comunicativo que se fortalece mediante los intercambios intersubjetivos, tanto en el sistema familiar como en los contextos social y educativo. Precisamente, durante esta etapa, los niños y las niñas adquieren y consolidan procesos cognitivo-lingüísticos de alta complejidad, tales como la comprensión semántica, la escucha analítica y la estructuración del pensamiento reflexivo. No obstante, este proceso trasciende el componente netamente fonológico o sintáctico, puesto que las pautas de interacción familiar actúan como un andamiaje fundamental para el desarrollo de la competencia socioafectiva y la autorregulación emocional. En tal sentido, la calidad del afecto presente en los canales de comunicación y la manera en que se resuelven las tensiones parentales pueden constituirse en factores que favorecen o limitan el desarrollo del menor, impactando directamente en su competencia comunicativa.